y no perderme…

hace tiempo que no escribo, quizá porque mis manos ya no tienen letras, quizá porque mis acciones se fueron haciendo más comunes, me hice de un trabajo y olvidé todo lo demás, tan solo yo y el trabajo. Lo hice por quitarme todo ese letargo que me venía aquejando y en el proceso olvide cosas muy importantes, desde un titulo, hasta la preocupación por mantener el amor constante. Siempre ha sucedido así, doy un paso recto y doy dos a la inversa. No sé como termine esto, pero quisiera que no te fueras y no perderme.

 

 

Indeleble.

De maneras que no comprendo sentimientos llenos de energía colmaron mis entrañas, se siente horrible cuando de pronto vas en el bus y empiezas a sentir como calambres en las tripas por pensar en alguien. Uno siempre busca dar más tiempo a las sensaciones para no terminar metiendo la pata en quien elegimos para charlar la vida. Siempre pensé que a mi no me pasaría esa cursilería de mirar alguien a los ojos y sentir nauseas o emoción. Pero qué le puedo hacer ahora, mírenme aquí viajando de la mano con electricidad en la panza y chillando por dentro en ocasiones por no perder lo que irremediablemente me es ajeno. Ahora pareciera que no quiero dejar de sentir retorcijones en las tripas, no preocupaciones en la cabeza.  Bueno, es que sentir así, de eso ya no nos deshacemos, ni yendo al psiquiatra.

Contigo

De pronto un sentimiento inunda mi cuerpo, sale de mi conciencia y recorre mi cuerpo hasta llegar a mis piernas y termino temblando, lo reconozco, sé que es miedo, el gran enemigo, el rival a vencer, en cada decisión siempre, a cada paso, se presenta. Llevo tanto tiempo sintiéndolo, quizá nunca se valla, o quizá hoy lo deje abandonado en ese recuerdo, donde agobiado por los problemas económicos, morales, culturales, de genero, bueno, existenciales; me vi obligado a cortar mis alas y arrastrarme, lamentar mi vida, !por favor! estúpidos significados de lo que uno piensa que es vivir, me lamenté tanto haber perdido a quien se supone había jurado amor, luego me sentí tan perdido que abandoné mis sueños, esos que me hacían acercarme a la universidad y poner un poco de esfuerzo, después de eso todo fue una loza sobre mi espalda, cada paso dado resultaba como caminar sobre carbón ardiendo, emulando a Cuauhtemoc, dignificaba mis pasos con lagrimas y justificaciones insulsas, que nunca tuvieron razón de existir, más que justificar mi miseria, ahí, frente a mi, el miedo me decía quédate ahí, no levantes la mirada, no aprecies el paisaje, ¡llora!, sufre estúpido niño llorón. Pero poco a poco, comprendiendo el camino uno llega a darse por entendido de que la vida es esta y sonará trillado, pero habitamos un instante único y si tenemos miedo no logramos apreciar la ubicuidad de nuestros instantes reflejados en los ojos de nuestros hermanos. Bueno, total, sufrí mucho, pero sufrí a tal grado que ahora que voy de la mano de Paulina, todo parece tan indiferente, ya no sufro por mi pasado, al contrario, lo gozo, pues ahora distingo entre estar abandonado a contar conmigo mismo y mejor aun, ahora cuento con alguien a quien platicarle mis penas y estoy seguro que me comprende.

Ha pasado tanto desde aquel inicio, donde aturdido por contemplar el mundo me aventuré a mirar un blog de “Pensamientos Complejos”, un pequeño sitio entre todos los resquicios que guardan cosas hermosas en esta vida, así fue, un despertar, un mirar de nuevo, luego, un encuentro, un beso robado, un helado de mandarina…

… así, justo así sabe la vida, fresca y anaranjada, dulce como la mandarina, como mi mandarina hermosa, colmada  de café, de helados, de pizzas, de momentos sabor sonrisas, de lugares, viajes, vacaciones, sonrisas, llantos, peleas, como no pelear, como no aventurarme a sentir todo eso que requerimos para sentirnos vivos, como no llorar por ella, por mi, por ambos, cómo no sonreír y llorar de risa, cómo no abrazarte y decir lo mucho que me gustas, lo mucho que me has cambiado, lo tanto que te quiero y el miedo que me recuerda la posibilidad de perderte y las ganas que tengo de comerme al mundo y compartir contigo cada bocado.

Sonreír y gritar, y bailar y cantar por la mañana y silbar en el metro, hacer ridículos y perseguirte cuando te enfadas y apoyarte cuando lo necesitas, abrazarte cuando me abrazas y amarte la vida… y dormir contigo, vivir contigo, estar así, contigo, “siempre, siempre, hasta la noche”.

Pp.

De la ausencia y de ti.

Que rara es la melancolía, nos aborda con incertidumbre y nos mantiene en un estado de pasividad y lamento. Aunque lo extraño es que nos llena de emoción e inspiración, no es desconocido que muchos de los grandes poemas fueron escritos con un dejo de melancolía, si no es que todos. Nos trae inspiración desde lo más profundo de nuestras emociones, el cerebro reacciona ante el abandono, la ausencia, la muerte, la decepción e inicia con una nostalgia que colma los rincones del alma. Hay quien comprende que la vida es una y que las ausencias son tan frecuentes que no podemos hacer más que vivir con lo que habita este cuerpo. Entienden que la vida es un instante y habrá muchas ausencias, donde la manera de sobrellevarlas es entendiendo nuestra soledad como la mejor de las compañías, pues cuando estamos solos no queda de otra que ser uno mismo.

También hay a quienes las ausencias nos dejan desvalidos, no quiere decir no poder hacer las cosas, pero nos cuestan un veinticinco por ciento más, y nuestra mente nos trae siempre a esa persona ausente, a cada rato, los ojos se nos colman de lagrimas y la vida tiene esa sabor a oxido que nos amarga hasta los ingredientes más delicatessen. Y si es que uno escribe, solo deja ir la pluma y en muchas ocasiones resultan escritos muy bonitos, llenos de emoción, donde todos nos identificamos, o casi todos.

También tuve una noche difícil,

no quería que amaneciera,

soporté tanto los parpados abiertos,

intentando no dormir, no pensar,

no quiero saber de tu ausencia,

quiero tus caricias,

tus risas, tus consejos.

No quiero que amanezca, que no salga el sol,

pues no quiero darme cuenta,

que en mi cama matutina me haces falta,

donde mis brazos se congelaron por pasar la noche con tu ausencia.

Es como si mi alma me hubiese abandonado

y junto a ti esté aguardando.

Miro la tv y siento nostalgia de tus programas,

de tus ojos mirando entretenida la red,

de tus manos acariciando mi palma,

y sufro en silencio, esperando a que mañana…

…mañana, aun esperes mi regreso,

pues me colma un sentimiento el pecho,

como si mi alegría la hubiese dejado en el pórtico de tu casa,

como si el amor lo hubiese perdido en el camino que recorro hasta mi alcoba.

Te amo, y lo que más odio de ti, es tu ausencia.

y no es mentira

Y no es mentira que si tuviese un momento mas contigo,

un segundo añadido a lo que hacemos cuando no hacemos nada,

si tuviera tal instante,

donde los arroyos se colman de vida

y fluyen cual vendaval de buenas aventuras.

Tan solo si estuviera ahí, contigo cuando me despido,

mirar cuando me marcho

o quedarme cuando no quiero partir,

entonces podría decirte todo eso que guardo para cuando no estoy contigo,

aquello que demuestro a nadie.

Te diría lo que queda cuando me voy,

cuando no estás,

quedan vestigios del desastre que causa tu vendaval,

y le digo a mis ruinas en flor,

y las pienso

y siento mi brazo adolorido

y el cuello torcido,

porque no hay lugar donde yo pueda mantener mi mente clara

y mi cuerpo sano,

si no es junto a tus huracanes y tormentas,

en el lugar de tus inundaciones

y esos precisos momentos, donde todo es calma y regocijo,

porque tú eres emociones y éxtasis,

y me llenas de momentos mis segundos

y te llevas la tristeza cuando me traes tus brazos con preocupaciones,

porque te llevas mi quietud y me dejas desparramado entre las líneas de tus textos,

de tus besos, de tus muslos dulcísimos,

de tu vientre y tu pecho,

de tus peñascos y tus laderas,

donde me dejas tumbado, abandonado,

conociendo la razón de ser, de aquel que se dice enamorado,

de aquel que quiere morir ahora,

porque en tus manos lo he mirado todo.

Te amo.

Pp.

Así es esto

y qué hay si el corazón se agita, se hace pedazos, se llena de estiércol

para después limpiarse y volver a derrotarse,

qué hay si uno quiere vivir y sentir como si no hubiese piel,

donde sentimos el mismo aire rozar nuestro espíritu.

Qué hay si cada célula de nuestro cuerpo

se agita con una mirada, con un “te quiero”,

con una caricia.

A fin de cuentas nada importa,

si uno es capaz de sentir de tal manera,

la vida se sufre en demasía,

¡¡ah!!, pero que rico es sufrir de amor,

así como vivir de él,

de esa preocupación y ese deleite,

de llegar al clímax y al desconsuelo…

… total, solo vivimos aquí, en éste instante,

no quiero llegar a mi lecho de muerte y decir que no he sufrido,

que mediocre sería si dijera que no me costó trabajo,

que tu amor nunca significo una afrenta,

pues te amo recio y con muchas ganas

y sé que moriré feliz, porque disfruto contigo tanto,

que cuando el paraíso tiemble, sabré que aun así, te amo.

¿Qué será?

sus caricias eran tan delicadas que en cada roce, las yemas de los dedos creaban pequeñas lineas, tan diminutas que solo podrían percibirse en el corazón. Cuando sus miradas coincidían directamente, un millón de destellos se dispersaban, era como sentir con la mirada, como el tacto que hacemos a las cosas cuando simplemente observamos, no era cualquier sentimiento, ellos sentían un regocijo en el pecho, sus manos temblaban, su respiración era entrecortada y sonreían.

Nunca imaginé poder sentir algo tan poético, nada en mi vida se parece al momento en donde nuestras miradas se encuentran, es como una carga eléctrica que recorre mi espina dorsal, inicia en la nuca y va a morir al final de mi espalda. Miedo y furor se hacen presentes en mis emociones. Debo ser sincero, no siempre pasa, solo hay momentos donde siento que me cubres con tu mirada, me proteges y somos tan nuestros, que el mundo se hace inconmensurable. Todo adquiere un brillo diferente. incluso una caminata o una estación del bus, se transforman los lugares y me siento tan feliz que es preferible quedarme callado, para no eliminar el encanto que le traes a mi vida.

Sus mentes conjugaban las rimas e intersticios que lo llevaban a sus instantes perpetuos, construía puentes entre sus distancias, sus almas se diluían en sinsabores que colmaban los muros entintados de aerosol, la ciudad los separaba cada noche, los rumbos se hacían lejanos, pero sus mentes se contenían una a otra, nunca sucedía que se olvidarán, uno se preguntaba que haría durante el recorrido y deseaba con gran fervor que el bien lo acompañase, te amo, decía entre murmullos a las paredes de su habitación, vuelve con bien, se escuchaba en un leve susurro. otro se decía, no le pienses tanto, ama, sin anclas, sin sogas, anda a la deriva entre esos sentimientos y déjate llevar a donde el propio cosmos se hace finito, ahí, donde las palabras habitan y nosotros para no perder la concepción imaginativa le asignamos nombre de corazón, aunque sea nuestra mente la que mande las ordenes, tu cuerpo siente al tacto y la señal se integra a tu conciencia, de ahí parte la reacción ante el tacto. Le das un significado y de pronto te dices, estoy enamorado, locamente, perdidamente enamorado.